Jueves 14 de Diciembre de 2017
VARGAS LLERAS,UN NUEVO OPOSITOR

A+ A A-

VARGAS LLERAS,UN NUEVO OPOSITOR

Plinio-Apuleyo-Mendoza-2

 
27 de octubre 2017 , 12:00 a.m.
 

Nunca esperé compartir con Vargas Lleras una dura y crítica visión de los problemas que está afrontando Colombia, visión diametralmente opuesta a la que nos da la propaganda oficial. Estábamos acostumbrados a verlo como un hábil malabarista político capaz de mantener una actitud conciliatoria con el gobierno de Santos, del cual formó parte, dejando deslizar de vez en cuando algunos cautelosos reparos sobre lo convenido con las Farc en La Habana. Sin abandonar los beneficios del poder, buscaba mostrar la independencia y autonomía de un líder.

 

Por ser ajena a este perfil, la entrevista sin tapujos que le hizo María Isabel Rueda, y que fue publicada en este diario el pasado 17 de octubre, me dejó atónito. Allí apareció al fin, tras largos meses de un monástico retiro, un Vargas Lleras desconocido que, como candidato presidencial, exponía por primera vez, una tras otra, las fallas del actual gobierno y sus propuestas para repararlas. Para ello señalaba la necesidad de unir a las fuerzas políticas de centro, que compartían sus temores en torno a la implantación del proceso de paz. A su juicio, esta unión debía hacer frente a una posible coalición de sectores radicales de izquierda representada por Sergio Fajardo, Clara López y Jorge Enrique Robledo.

En la mencionada entrevista tampoco tuvo inconveniente en mostrar como un rotundo fracaso la erradicación de los cultivos de coca y el auge del narcotráfico, que sigue boyante en regiones ahora dominadas por los disidentes de las Farc y otros grupos armados. Incluso, citó con sus propios nombres a los capos que dominan Tumaco, Guaviare y Vichada. A estos problemas sumó otros que oscurecen el panorama del país: una JEP sin garantía alguna por los sesgos ideológicos de sus integrantes, la corrupción que ha contaminado nuestro mundo político, los pésimos indicadores económicos, las abrumadoras cargas tributarias que golpean a la población y provocan el éxodo de capitales, la manera como las Farc están lavando sus dineros, su apropiación de tierras del Estado y la inclusión de narcotraficantes en las listas de guerrilleros amnistiados.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión.

 

Muchos han considerado que en estas rotundas apreciaciones se advierte la huella del Centro Democrático. Pero Vargas Lleras, empeñado en mostrarse ajeno tanto al santismo como al uribismo, se apresuró a confesar que desde hacía nueve años no conversaba con Uribe y que solo había tenido con él un encuentro coyuntural en un hotel de Neiva. Estas prudentes aclaraciones no impidieron que llovieran sobre él feroces ataques. Sus críticos no aceptaron que se ubicara en el tablero político como un hombre de centro, sino que de inmediato le colgaron la nefasta etiqueta de extrema derecha. Asimismo, Humberto de la Calle Lombana, aunque se declara ajeno a gritos e insultos, no vaciló en considerarlo autor de falsedades y monstruosas inexactitudes.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión. Es algo muy explicable dados los bajos índices de favorabilidad que tiene Santos en las encuestas y el descontento que reina en el país.

Los electores, en su gran mayoría, buscan un cambio, de ahí que por primera vez en la historia nos encontramos ante una piñata de candidatos de todos los colores y tendencias, que en su mayoría carecen de partido y se sirven de la recolección de firmas para abrirles un camino a sus aspiraciones. Existe también una ciega polarización, acompañada de simples pedradas verbales. Quien mejor describe esta situación es la bella politóloga guatemalteca Gloria Álvarez: “En Colombia –ha dicho– ya ni siquiera se trata de un multipartidismo, sino más bien de un multicandidaturismo que no puede ser bueno para nadie, de modo que frente a las próximas elecciones no veo opciones claras”. ¿Será verdad? Ya lo veremos.

PLINIO APULEYO MENDOZA

 
27 de octubre 2017 , 12:00 a.m.
 

Nunca esperé compartir con Vargas Lleras una dura y crítica visión de los problemas que está afrontando Colombia, visión diametralmente opuesta a la que nos da la propaganda oficial. Estábamos acostumbrados a verlo como un hábil malabarista político capaz de mantener una actitud conciliatoria con el gobierno de Santos, del cual formó parte, dejando deslizar de vez en cuando algunos cautelosos reparos sobre lo convenido con las Farc en La Habana. Sin abandonar los beneficios del poder, buscaba mostrar la independencia y autonomía de un líder.

 

Por ser ajena a este perfil, la entrevista sin tapujos que le hizo María Isabel Rueda, y que fue publicada en este diario el pasado 17 de octubre, me dejó atónito. Allí apareció al fin, tras largos meses de un monástico retiro, un Vargas Lleras desconocido que, como candidato presidencial, exponía por primera vez, una tras otra, las fallas del actual gobierno y sus propuestas para repararlas. Para ello señalaba la necesidad de unir a las fuerzas políticas de centro, que compartían sus temores en torno a la implantación del proceso de paz. A su juicio, esta unión debía hacer frente a una posible coalición de sectores radicales de izquierda representada por Sergio Fajardo, Clara López y Jorge Enrique Robledo.

En la mencionada entrevista tampoco tuvo inconveniente en mostrar como un rotundo fracaso la erradicación de los cultivos de coca y el auge del narcotráfico, que sigue boyante en regiones ahora dominadas por los disidentes de las Farc y otros grupos armados. Incluso, citó con sus propios nombres a los capos que dominan Tumaco, Guaviare y Vichada. A estos problemas sumó otros que oscurecen el panorama del país: una JEP sin garantía alguna por los sesgos ideológicos de sus integrantes, la corrupción que ha contaminado nuestro mundo político, los pésimos indicadores económicos, las abrumadoras cargas tributarias que golpean a la población y provocan el éxodo de capitales, la manera como las Farc están lavando sus dineros, su apropiación de tierras del Estado y la inclusión de narcotraficantes en las listas de guerrilleros amnistiados.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión.

 

Muchos han considerado que en estas rotundas apreciaciones se advierte la huella del Centro Democrático. Pero Vargas Lleras, empeñado en mostrarse ajeno tanto al santismo como al uribismo, se apresuró a confesar que desde hacía nueve años no conversaba con Uribe y que solo había tenido con él un encuentro coyuntural en un hotel de Neiva. Estas prudentes aclaraciones no impidieron que llovieran sobre él feroces ataques. Sus críticos no aceptaron que se ubicara en el tablero político como un hombre de centro, sino que de inmediato le colgaron la nefasta etiqueta de extrema derecha. Asimismo, Humberto de la Calle Lombana, aunque se declara ajeno a gritos e insultos, no vaciló en considerarlo autor de falsedades y monstruosas inexactitudes.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión. Es algo muy explicable dados los bajos índices de favorabilidad que tiene Santos en las encuestas y el descontento que reina en el país.

Los electores, en su gran mayoría, buscan un cambio, de ahí que por primera vez en la historia nos encontramos ante una piñata de candidatos de todos los colores y tendencias, que en su mayoría carecen de partido y se sirven de la recolección de firmas para abrirles un camino a sus aspiraciones. Existe también una ciega polarización, acompañada de simples pedradas verbales. Quien mejor describe esta situación es la bella politóloga guatemalteca Gloria Álvarez: “En Colombia –ha dicho– ya ni siquiera se trata de un multipartidismo, sino más bien de un multicandidaturismo que no puede ser bueno para nadie, de modo que frente a las próximas elecciones no veo opciones claras”. ¿Será verdad? Ya lo veremos.

PLINIO APULEYO MENDOZA

 
27 de octubre 2017 , 12:00 a.m.
 

Nunca esperé compartir con Vargas Lleras una dura y crítica visión de los problemas que está afrontando Colombia, visión diametralmente opuesta a la que nos da la propaganda oficial. Estábamos acostumbrados a verlo como un hábil malabarista político capaz de mantener una actitud conciliatoria con el gobierno de Santos, del cual formó parte, dejando deslizar de vez en cuando algunos cautelosos reparos sobre lo convenido con las Farc en La Habana. Sin abandonar los beneficios del poder, buscaba mostrar la independencia y autonomía de un líder.

 

Por ser ajena a este perfil, la entrevista sin tapujos que le hizo María Isabel Rueda, y que fue publicada en este diario el pasado 17 de octubre, me dejó atónito. Allí apareció al fin, tras largos meses de un monástico retiro, un Vargas Lleras desconocido que, como candidato presidencial, exponía por primera vez, una tras otra, las fallas del actual gobierno y sus propuestas para repararlas. Para ello señalaba la necesidad de unir a las fuerzas políticas de centro, que compartían sus temores en torno a la implantación del proceso de paz. A su juicio, esta unión debía hacer frente a una posible coalición de sectores radicales de izquierda representada por Sergio Fajardo, Clara López y Jorge Enrique Robledo.

En la mencionada entrevista tampoco tuvo inconveniente en mostrar como un rotundo fracaso la erradicación de los cultivos de coca y el auge del narcotráfico, que sigue boyante en regiones ahora dominadas por los disidentes de las Farc y otros grupos armados. Incluso, citó con sus propios nombres a los capos que dominan Tumaco, Guaviare y Vichada. A estos problemas sumó otros que oscurecen el panorama del país: una JEP sin garantía alguna por los sesgos ideológicos de sus integrantes, la corrupción que ha contaminado nuestro mundo político, los pésimos indicadores económicos, las abrumadoras cargas tributarias que golpean a la población y provocan el éxodo de capitales, la manera como las Farc están lavando sus dineros, su apropiación de tierras del Estado y la inclusión de narcotraficantes en las listas de guerrilleros amnistiados.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión.

 

Muchos han considerado que en estas rotundas apreciaciones se advierte la huella del Centro Democrático. Pero Vargas Lleras, empeñado en mostrarse ajeno tanto al santismo como al uribismo, se apresuró a confesar que desde hacía nueve años no conversaba con Uribe y que solo había tenido con él un encuentro coyuntural en un hotel de Neiva. Estas prudentes aclaraciones no impidieron que llovieran sobre él feroces ataques. Sus críticos no aceptaron que se ubicara en el tablero político como un hombre de centro, sino que de inmediato le colgaron la nefasta etiqueta de extrema derecha. Asimismo, Humberto de la Calle Lombana, aunque se declara ajeno a gritos e insultos, no vaciló en considerarlo autor de falsedades y monstruosas inexactitudes.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión. Es algo muy explicable dados los bajos índices de favorabilidad que tiene Santos en las encuestas y el descontento que reina en el país.

Los electores, en su gran mayoría, buscan un cambio, de ahí que por primera vez en la historia nos encontramos ante una piñata de candidatos de todos los colores y tendencias, que en su mayoría carecen de partido y se sirven de la recolección de firmas para abrirles un camino a sus aspiraciones. Existe también una ciega polarización, acompañada de simples pedradas verbales. Quien mejor describe esta situación es la bella politóloga guatemalteca Gloria Álvarez: “En Colombia –ha dicho– ya ni siquiera se trata de un multipartidismo, sino más bien de un multicandidaturismo que no puede ser bueno para nadie, de modo que frente a las próximas elecciones no veo opciones claras”. ¿Será verdad? Ya lo veremos.

PLINIO APULEYO MENDOZA

 
27 de octubre 2017 , 12:00 a.m.
 

Nunca esperé compartir con Vargas Lleras una dura y crítica visión de los problemas que está afrontando Colombia, visión diametralmente opuesta a la que nos da la propaganda oficial. Estábamos acostumbrados a verlo como un hábil malabarista político capaz de mantener una actitud conciliatoria con el gobierno de Santos, del cual formó parte, dejando deslizar de vez en cuando algunos cautelosos reparos sobre lo convenido con las Farc en La Habana. Sin abandonar los beneficios del poder, buscaba mostrar la independencia y autonomía de un líder.

 

Por ser ajena a este perfil, la entrevista sin tapujos que le hizo María Isabel Rueda, y que fue publicada en este diario el pasado 17 de octubre, me dejó atónito. Allí apareció al fin, tras largos meses de un monástico retiro, un Vargas Lleras desconocido que, como candidato presidencial, exponía por primera vez, una tras otra, las fallas del actual gobierno y sus propuestas para repararlas. Para ello señalaba la necesidad de unir a las fuerzas políticas de centro, que compartían sus temores en torno a la implantación del proceso de paz. A su juicio, esta unión debía hacer frente a una posible coalición de sectores radicales de izquierda representada por Sergio Fajardo, Clara López y Jorge Enrique Robledo.

En la mencionada entrevista tampoco tuvo inconveniente en mostrar como un rotundo fracaso la erradicación de los cultivos de coca y el auge del narcotráfico, que sigue boyante en regiones ahora dominadas por los disidentes de las Farc y otros grupos armados. Incluso, citó con sus propios nombres a los capos que dominan Tumaco, Guaviare y Vichada. A estos problemas sumó otros que oscurecen el panorama del país: una JEP sin garantía alguna por los sesgos ideológicos de sus integrantes, la corrupción que ha contaminado nuestro mundo político, los pésimos indicadores económicos, las abrumadoras cargas tributarias que golpean a la población y provocan el éxodo de capitales, la manera como las Farc están lavando sus dineros, su apropiación de tierras del Estado y la inclusión de narcotraficantes en las listas de guerrilleros amnistiados.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión.

 

Muchos han considerado que en estas rotundas apreciaciones se advierte la huella del Centro Democrático. Pero Vargas Lleras, empeñado en mostrarse ajeno tanto al santismo como al uribismo, se apresuró a confesar que desde hacía nueve años no conversaba con Uribe y que solo había tenido con él un encuentro coyuntural en un hotel de Neiva. Estas prudentes aclaraciones no impidieron que llovieran sobre él feroces ataques. Sus críticos no aceptaron que se ubicara en el tablero político como un hombre de centro, sino que de inmediato le colgaron la nefasta etiqueta de extrema derecha. Asimismo, Humberto de la Calle Lombana, aunque se declara ajeno a gritos e insultos, no vaciló en considerarlo autor de falsedades y monstruosas inexactitudes.

No hay duda de que un cuidadoso cálculo político movió a Vargas Lleras a presentarse esta vez como un tranquilo opositor del Gobierno y no como un fiel continuador de su gestión. Es algo muy explicable dados los bajos índices de favorabilidad que tiene Santos en las encuestas y el descontento que reina en el país.

Los electores, en su gran mayoría, buscan un cambio, de ahí que por primera vez en la historia nos encontramos ante una piñata de candidatos de todos los colores y tendencias, que en su mayoría carecen de partido y se sirven de la recolección de firmas para abrirles un camino a sus aspiraciones. Existe también una ciega polarización, acompañada de simples pedradas verbales. Quien mejor describe esta situación es la bella politóloga guatemalteca Gloria Álvarez: “En Colombia –ha dicho– ya ni siquiera se trata de un multipartidismo, sino más bien de un multicandidaturismo que no puede ser bueno para nadie, de modo que frente a las próximas elecciones no veo opciones claras”. ¿Será verdad? Ya lo veremos.

PLINIO APULEYO MENDOZA

 

PÁGINAS WEB PARA USTED........
 

Agenda de partidos

Polo Democrático
IMAGE
FUNDADO en el año 2.oo2; lo integraron el POLO DEMOCRATICO INDEPENDIENTE Y ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA y tuvo sus raices en la ANAPO, LA UNIÓN...
Partido Social de Unidad
IMAGE
FUNDADO en el año 2005 por CARLOS IGNACIO CUERVO,JUAN MANUEL SANTOS Y OSCAR IVAN ZULUAGA,como neoliberal y una disidencia del partido LIBERAL....
Partido Verde
IMAGE
FUNDADO el 2 de octubre de 2.009,con el nombre de PARTIDO VERDE OPCION CENTRO,funcionando con personería  de ALIANZA DEMOCRATICA M19;y el 26 de...
Partido Cambio Radical
IMAGE
Empezó a dar sus primeros pasos en1998 como una disidencia del Partido Liberal;y en 2.002 integró la coalición que apoyó al expresidente ALVARO...
Partido Liberal
IMAGE
FUNDADO EN 1.849 por Don EZEQUIEL ROJAS ;y ha modificado en varias épocas sus princópios ideológicos. HOY DEFIENDE :una democrácia de centro...
Partido Conservador
IMAGE
Fundado en 1.848 por Don MARIANO OSPINA RODRIGUEZ y Don JOSÉ EUSEBIO CARO ;y desde entonces ha mantenido los mismos principios ideológicos....
Centro Democrático
IMAGE
FUNDADO el 20 de enero de 2.013 POR EL EXPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Alvaro Uribe Vélez. DEFIENDE : Una paz con justícia, una seguridad plena y una...

Usuarios En línea

Hay 4747 invitados y 2 miembros en línea

Indicadores económicos

Encuesta Inteligente

Precandidatos Presidenciales para la primera vuelta

Si las elecciones presidenciales del 2.018,fueran hoy,por cual Partido
o movimiento de los siguientes votarìa Usted ?

12
Coaliciòn del Centro Democràtico progresista con el Conservatismo en alianza ya firmada por URIBE Y PASTRANA
2
JORGE ENRIQUE ROBLEDO, del Polo izquierda socialista,sin coaliciòn pactada.
1
CANDIDATURAS NUEVAS Y FIRMES.
GERMAN VARGAS LLERAS, de Cambio Radical y por firmas,contra las Farc politiqueras y sin controles.
1
HUMBERTO DE LA CALLE.de Liberales santistas,negociador con las FARC,busca y anuncia coaliciòn con la izquierda
1
SERGIO FAJARDO por firmas,sin partido y tendencia izquierdista y sin coaliciòn pactada
» Ir a la encuesta. »
999 Votos que quedan

jVS by www.joomess.de.

Somos una agencia experta en marketing digital especializada en posicionamiento seo o posicionamiento web

De impacto

IMAGE
Domingo, 05 Noviembre 2017 MAS ALLÀ de la moda
IMAGE
Miércoles, 30 Agosto 2017 MISS PERFECTA
IMAGE
Lunes, 31 Julio 2017 PARA LA PLAYA, en Colombia
IMAGE
Domingo, 23 Julio 2017 LA MODA de siempre
IMAGE
Miércoles, 19 Julio 2017 MODA juvenil y elgante
Todos los derechos reservados Diario Naciona

Login or Register

LOG IN

Register

User Registration